Argentina abandona la OMS: decisión oficial y cuestionamientos a la estrategia sanitaria

El canciller Pablo Quirno confirmó este martes 17 de marzo de 2026 que Argentina oficializó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La medida, comunicada a través de X, ratifica una decisión tomada un año atrás por la Oficina del Presidente, el 5 de febrero de 2025, durante la gestión de Javier Milei. La salida involucra al Gobierno nacional y al organismo internacional y abre un debate sobre el futuro de la cooperación sanitaria del país.

En su comunicado, Quirno justificó la decisión recordando que la OMS “falló en su prueba de fuego durante la pandemia de Covid-19” y que su accionar habría generado consecuencias negativas en Argentina, desde la suspensión de clases hasta pérdidas económicas masivas y 130.000 vidas. Sin embargo, expertos y críticos señalan que la medida podría aislar al país de importantes mecanismos de cooperación y limitar su participación en programas internacionales de prevención y respuesta ante emergencias sanitarias.

El canciller agregó que Argentina continuará promoviendo acuerdos bilaterales y regionales para la cooperación sanitaria, defendiendo su “soberanía” y su capacidad de decisión. Aunque esta estrategia permite mayor autonomía, analistas advierten que depender únicamente de convenios regionales puede reducir el acceso a información, recursos y vacunas que la OMS coordina globalmente.

La decisión también refleja la sintonía ideológica con Estados Unidos, que en enero de 2026 confirmó su salida del organismo. La administración de Donald Trump había cuestionado tanto el manejo de la pandemia como las contribuciones económicas exigidas por la OMS. Especialistas internacionales, como Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo, y Lawrence Gostin, de la Universidad de Georgetown, advirtieron sobre los riesgos de estas salidas, señalando que podrían afectar la coordinación frente a futuras crisis de salud global.

Aunque el Gobierno sostiene que prioriza la autonomía sanitaria, la medida genera interrogantes sobre cómo Argentina enfrentará emergencias futuras sin la participación plena en los protocolos y alertas internacionales. La salida podría ser interpretada como un gesto político simbólico, pero con consecuencias concretas para la salud pública y la capacidad de respuesta del país ante epidemias y pandemias.

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