ATER: más de 700 mil metros cuadrados fuera del radar fiscal en La Histórica y varios interrogantes

La Administradora Tributaria de Entre Ríos detectó más de 700 mil metros cuadrados de edificaciones no declaradas en Concepción del Uruguay durante procedimientos realizados esta semana, que involucraron a casi 4.000 partidas inmobiliarias y dejaron al descubierto propiedades que tributaban como terrenos baldíos pese a contar con construcciones consolidadas.

El operativo se desarrolló en distintos sectores de la ciudad, en los últimos días, y alcanzó a viviendas particulares, barrios privados y edificaciones de gran porte. La detección expuso una situación llamativa: casas de hasta tres plantas y construcciones superiores a los 1.000 metros cuadrados figuraban oficialmente como si no existieran. ¿Durante cuántos años pasó esto sin que nadie lo advirtiera?

Desde ATER informaron que la superficie detectada equivale a más de 1.300 millones de pesos en valuación fiscal que no estaban incorporados al sistema. El organismo remarcó que esta situación genera una desigualdad profunda entre vecinos. Mientras algunos cumplen y pagan según la realidad de su propiedad, otros lo hicieron durante años como si solo tuvieran un terreno vacío.

El relevamiento dejó números que impactan. Los equipos técnicos identificaron más de 700.000 metros cuadrados de obras y mejoras edilicias no declaradas. El proceso alcanzó a casi 4.000 partidas. En esta etapa, el 100 por ciento de los inmuebles impactados figuraba como baldío. Esa superficie representa cerca del 20 por ciento de lo que ATER estima regularizar en la ciudad cuando finalice el proceso.

La pregunta aparece inevitable: ¿qué pasó con el control municipal de obras durante todo este tiempo? ¿Nunca se observó que esas construcciones carecían del cartel obligatorio? ¿Nadie advirtió el crecimiento de barrios enteros que no figuraban como edificados en los registros oficiales?

ATER explicó que la detección se realizó mediante una modalidad inédita en Entre Ríos, que combina tecnología propia, el Visor Catastral y relevamientos satelitales. El organismo sostuvo que esta herramienta permitió identificar mejoras edilicias que nunca fueron declaradas y actualizar la información parcelaria con mayor precisión.

El trabajo no se limitó al análisis remoto. ATER desplegó operativos presenciales sobre una muestra de los casos detectados, en especial en construcciones de gran superficie. En Concepción del Uruguay se verificaron más de 140 partidas que figuraban como baldíos y presentaban mejoras detectadas previamente. Las inspecciones incluyeron barrios privados y zonas residenciales, con intervenciones sobre casi 28.500 metros cuadrados.

Las actuaciones priorizaron construcciones que superan los 1.000 metros cuadrados. ATER explicó que ese tamaño exige verificar destino y características, ya que pueden tratarse de galpones, estructuras productivas u otros usos que no siempre se distinguen con claridad desde imágenes satelitales.

Surge otra incógnita difícil de esquivar: ¿cómo hicieron estas obras para conectarse a la red de agua y cloacas sin que nadie lo notara? ¿Nunca se vio la rotura de calles, veredas o el movimiento de maquinaria pesada? ¿Nadie preguntó qué se estaba construyendo?

ATER recordó que la declaración de mejoras es obligatoria cada vez que se construye o se amplía una propiedad. El organismo destacó que hoy el trámite es digital, gratuito y accesible, y que se puede realizar a través de los servicios de ATER dentro del portal de ARCA, con asistencia disponible en las oficinas locales.

Los metros cuadrados detectados se incorporarán al registro catastral y se reflejarán automáticamente en las próximas boletas del impuesto inmobiliario. ATER informó que los propietarios que no estén de acuerdo con los datos incorporados podrán rectificarlos mediante la Declaración Jurada correspondiente.

Quedan varios interrogantes abiertos: ¿cuánto tiempo tendrán los frentistas para presentar planos y denunciar las mejoras? ¿Serán pasibles de multas quienes omitieron declarar durante años? ¿Habrá algún esquema de regularización o moratoria para ordenar la situación?

El operativo dejó al descubierto una deuda estructural en el control del crecimiento urbano. ATER puso el foco en una inequidad histórica y avanzó sobre una realidad que estuvo a la vista durante años. La pregunta final queda flotando: ¿recién ahora se empieza a mirar lo que siempre estuvo ahí?

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