Cárcel de Gualeguaychú: murió un interno y detectaron tuberculosis en otro pabellón

Este miércoles por la mañana murió un interno de 42 años en la Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú, mientras que en las últimas horas se confirmó un caso de tuberculosis dentro del mismo establecimiento, lo que encendió la preocupación entre autoridades, personal penitenciario y personas privadas de la libertad.

Murió un interno en el pabellón C

El fallecimiento ocurrió minutos después de las 7 durante la apertura habitual de los pabellones en la Unidad Penal N° 9. El hombre, de 42 años y oriundo de Gualeguaychú, estaba alojado en el módulo “C”, donde conviven cerca de un centenar de internos.

Según los primeros datos, el interno se encontraba en su celda junto a otros seis detenidos cuando comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho. Alcanzó a advertir a sus compañeros y se desplomó sobre la cama. Los otros internos dieron aviso inmediato al celador que ingresaba en ese momento, pero no lograron reanimarlo.

De acuerdo a los indicios iniciales, el deceso estaría vinculado a una falla cardíaca, aunque la Fiscalía ordenó la autopsia para determinar con precisión qué ocurrió. El cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial del Cementerio Norte.

El hombre cumplía una condena de siete años por abuso sexual con acceso carnal reiterado, agravado por la edad de la víctima, y además tenía otra causa en trámite. Meses atrás había sido derivado al Hospital Centenario por problemas de salud, un antecedente que ahora es tenido en cuenta por los investigadores.

Alerta por tuberculosis en el mismo penal

En paralelo, crece la preocupación en la Unidad Penal N° 9 tras confirmarse un caso de tuberculosis en uno de los internos. La situación generó un operativo sanitario urgente dentro del penal.

El recluso diagnosticado habría compartido pabellón durante un tiempo prolongado con otros 83 detenidos, lo que encendió las alarmas por posibles contagios. Ante este escenario, un equipo de Epidemiología se presentó en el lugar para realizar controles y tomar muestras.

El principal estudio aplicado fue la prueba cutánea de tuberculina, que permite detectar si una persona estuvo en contacto con la bacteria. Sin embargo, este análisis no alcanza para confirmar la enfermedad, por lo que deberán completarse estudios con radiografías de tórax.

Este último paso presenta dificultades logísticas, ya que implica coordinar turnos médicos y traslados de internos, algo complejo de implementar de manera masiva en el sistema penitenciario.

Mientras se esperan los resultados —que podrían estar entre las próximas 48 y 72 horas—, el interno afectado comenzó el tratamiento correspondiente. La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que suele manifestarse con tos persistente, dolor en el pecho y expectoración, y que requiere un tratamiento prolongado con antibióticos.

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