Este jueves por la mañana, el barrio Zapata fue escenario de una emotiva ceremonia: se oficializó la puesta en valor de la Sala Velatoria Municipal “Miguel Alberto Bulo”. El acto, que reunió a vecinos, funcionarios y referentes de la comunidad, tuvo lugar en la intersección de Bulevar Díaz Vélez y Lapacho, donde se renovó un espacio profundamente simbólico para muchas familias uruguayenses.
El intendente José Lauritto encabezó el evento junto a la viceintendenta Rossana Sosa Zitto, concejales y el senador Martín Oliva, entre otras autoridades. También participaron el padre Mariano Maio y el pastor Sergio Pedroza, quienes ofrecieron una bendición al espacio recientemente restaurado. La presencia de familiares y amigos de Miguel Bulo agregó un tono especialmente afectivo a la jornada.

Durante su discurso, Lauritto destacó el valor humano de esta obra: “Miguel Bulo creyó en el barrio y no se equivocó. Esta sala lleva su nombre con orgullo. Fue inaugurada en la gestión de Martín Oliva y hoy la hemos terminado de equipar y poner en valor”. El intendente remarcó la importancia de ofrecer un lugar digno donde acompañar los momentos de despedida con respeto y contención.
Uno de los momentos más emotivos del acto llegó con las palabras de Miguel Ángel Spiro, amigo íntimo de Bulo. “Miguelito era un ser sencillo, honesto y muy querible. Fue un luchador incansable por su barrio, el Club Almagro y nuestro fútbol. Hoy, desde algún lugar, seguro nos está escuchando. Este homenaje es más que merecido”, expresó conmovido.

La historia de este edificio comunitario tiene profundas raíces en el barrio. Su origen se remonta a los años 70, cuando funcionaba como la sala de primeros auxilios “Eva Duarte de Perón”. Con los años, cambió de nombre, fue Casa del Canillita y más tarde un centro social, hasta convertirse finalmente en la sala velatoria que hoy presta un servicio fundamental a las familias del barrio Zapata.
Miguel Alberto Bulo vivía justo enfrente. Siempre atento a las necesidades del centro, su figura dejó una huella imborrable en la comunidad. Por eso, tras su fallecimiento, la sala fue nombrada en su honor mediante la Ordenanza Nº 4.462 del Concejo Deliberante, como una forma de reconocer su entrega y compromiso con el barrio.
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