El viaje que comenzó ayer jueves en Concepción del Uruguay rumbo a la provincia de Buenos Aires continuó durante la tarde por el río Uruguay, con la participación del equipo periodístico de Ojo Urbano. La embarcación retomó su marcha desde Isla García, atravesó la zona donde se levanta la pastera Botnia —eje de un conflicto binacional—, pasó bajo el puente Libertador General San Martín y siguió hacia la costa uruguaya hasta alcanzar el mítico Frigorífico Anglo.

El crucerito avanzó con un clima ideal, sin frío ni calor, y con un río calmo que permitió apreciar cada tramo del paisaje. La navegación sostuvo un ritmo parejo en dirección norte-sur, dejando atrás los parajes recorridos durante la mañana y acercándose a áreas marcadas por disputas ambientales, puentes internacionales y grandes hitos históricos de la región.

La primera postal fuerte de la tarde apareció al aproximarse a la planta finlandesa conocida como Botnia, ubicada en la margen oriental del río. Esa pastera generó entre 2005 y 2010 uno de los conflictos diplomáticos más tensos entre Argentina y Uruguay, por las denuncias de contaminación y la falta de consulta previa establecida en el Estatuto del Río Uruguay. Las protestas de vecinos de Gualeguaychú y los cortes del puente internacional marcaron aquellos años de disputa.

El caso llegó a la Corte Internacional de Justicia, donde Argentina denunció la instalación sin notificación adecuada y Uruguay rechazó las acusaciones de contaminación. La Corte determinó que Uruguay no cumplió con el deber de consulta, pero no encontró pruebas suficientes para ordenar el cierre de la planta. El organismo internacional instó a ambos países a realizar un monitoreo conjunto del río a través de la Comisión Administradora del Río Uruguay.

La travesía continuó hacia el sur y llevó al crucerito a navegar bajo el puente Libertador General San Martín, la obra que une las ciudades de Gualeguaychú y Fray Bentos. Ese mismo puente fue escenario de los históricos piquetes ambientalistas que paralizaron el tránsito internacional y que simbolizaron la resistencia social contra la instalación de las pasteras en la región.

Luego del puente, la embarcación bordó la zona portuaria de Fray Bentos y dejó ver las instalaciones donde funcionó el emblemático Frigorífico Anglo, una de las agroindustrias más importantes de América del Sur durante el siglo veinte. Desde el agua se apreciaron las estructuras que hoy forman parte del Museo de la Revolución Industrial, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su valor histórico y cultural.
El Frigorífico Anglo abasteció a Europa durante las guerras mundiales y envió corned beef a las tropas aliadas en los momentos más duros del conflicto bélico. Su ubicación estratégica sobre el río Uruguay permitió una conexión directa con la producción agropecuaria regional y con las rutas de exportación hacia el océano Atlántico y la Cuenca del Plata.

A medida que la tarde avanzaba, el crucerito siguió su marcha acompañado por un cielo despejado y un horizonte amplio donde las dos orillas se unían en una misma postal. La navegación permitió observar desde el agua la interacción entre naturaleza, industria y patrimonio cultural, una combinación que define gran parte de la historia compartida entre Entre Ríos y Uruguay.

El recorrido continuará en las próximas horas rumbo a Buenos Aires, en un viaje que une paisaje, memoria y periodismo. Ojo Urbano seguirá registrando cada tramo de esta travesía que recorre un río cargado de historias, marcando una conexión profunda entre la ciudad y sus raíces fluviales.
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