Este martes murió a los 89 años José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay y una de las figuras más queridas y respetadas de la política latinoamericana. En abril de 2024 había anunciado que padecía un cáncer de esófago, enfermedad que con el correr de los meses se agravó hasta afectar también su hígado. Como él mismo pidió, será enterrado en su chacra.
Mujica fue internado en diciembre pasado para una intervención en la que le colocaron un stent, pero ya entonces había hecho público que no seguiría con tratamientos oncológicos. En los últimos días, su ausencia en las elecciones departamentales generó preocupación y fue una señal clara del deterioro de su salud.
A pesar del avance de la enfermedad, el líder del Movimiento de Participación Popular (MPP) no dejó la actividad política. Participó en actos públicos, recorrió el país para apoyar la campaña de Yamandú Orsi y fue parte del homenaje a los 40 años de democracia celebrado en marzo por el Partido Colorado.
La historia de Mujica está marcada por la militancia, la cárcel durante la dictadura uruguaya y una vida austera que lo convirtió en un símbolo internacional. Fundador del MPP e integrante del Frente Amplio, llegó a la presidencia en 2009, desde donde impulsó leyes clave como la legalización del aborto, la marihuana y el matrimonio igualitario.
Yamandú Orsi, actual referente del Frente Amplio, fue quien confirmó su fallecimiento con un emotivo mensaje: “Te vamos a extrañar mucho, Viejo querido”. Mujica deja un legado de coherencia, humildad y compromiso con las causas populares que trasciende fronteras y quedará en la memoria del pueblo uruguayo y de toda la región.
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