Luego de casi 40 años de silencio, uno de los espacios más emblemáticos de la historia ferroviaria de Concepción del Uruguay comenzó a reactivarse. Se trata de la fragua del antiguo Taller de Locomotoras a Vapor, ubicado donde actualmente funciona el Museo Ferroviario, en el predio del ex ferrocarril.
Durante la tarde del martes, Juan Burgos, miembro activo del Ferroclub y del Museo, inició tareas de limpieza profunda en el sector que alojó la fragua hasta mediados de la década del 80. Esta primera etapa busca poner en condiciones el lugar para avanzar hacia su rehabilitación completa.

La meta es ambiciosa: recuperar esta herramienta fundamental para reconstruir piezas originales de las dos locomotoras que hoy se encuentran bajo custodia del museo. Muchas de esas piezas se perdieron tras años de abandono y usurpación. Además, se planea restaurar el antiguo cobertizo que resguarda la fragua, respetando su estructura original, con el fin de convertirlo en un espacio de encuentros institucionales y actividades abiertas a la comunidad.

Una imagen potente acompañó esta jornada histórica: el humo negro saliendo por la chimenea, como en sus mejores épocas. La quema del material acumulado durante décadas volvió a darle vida a un rincón que parecía olvidado, encendiendo no solo el fuego, sino también la memoria colectiva.
El proyecto, además, tiene una clara proyección educativa. Juan Burgos, impulsor de esta recuperación, sueña con convertir la fragua en un espacio de formación donde nuevas generaciones puedan aprender los oficios de fundición y elaboración de piezas metálicas.

Desde el Ferroclub y el Museo Ferroviario de Concepción del Uruguay aseguraron que seguirán trabajando para ampliar y fortalecer el patrimonio ferroviario local. Una historia que se rehace con esfuerzo, pasión y compromiso, pieza por pieza.
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