Por: Matías Dalmazzo
Este domingo se definirá quiénes ocuparán las bancas entrerrianas en el Congreso Nacional. La dirigente Nadia Burgos, trabajadora de la Salud y referente del Movimiento Socialista de los Trabajadores, aspira a representar al Frente de Izquierda Unidad con una propuesta destinada a trabajadores, jóvenes, mujeres y jubilados que rechazan el rumbo económico actual.
La postulante afirma que su espacio político busca frenar el ajuste, las reformas regresivas y la precarización. Ella sostiene que existe cansancio social con las fuerzas tradicionales y remarca que muchos ciudadanos no encuentran respuestas ante salarios perdidos, inflación persistente y servicios públicos deteriorados. Por eso, ella insiste en la necesidad de expresar el malestar en las urnas.
Burgos asegura que la campaña recorrió distintos puntos provinciales mediante militancia activa. Ella subraya que el voto a la izquierda representa castigo político positivo, ya que plantea principios firmes, un plan económico alternativo, defensa de derechos laborales, reforma fiscal a grandes fortunas y políticas productivas para soberanía nacional.
La candidata remarca que, ante un clima electoral atravesado por el abstencionismo, se vuelve clave fortalecer una bancada combativa. Ella considera que la organización social desde abajo será fundamental para resistir reformas laborales, recortes en jubilaciones y ajustes en áreas sensibles como educación, discapacidad y pediatría.

– ¿Qué análisis podés hacer del recorrido que hicieron ustedes y cuáles son las expectativas para el espacio?
— Bueno, estamos a horas de cerrar una campaña militante que, con muchísimo esfuerzo, logró que lleguemos a gran parte de la provincia con todas nuestras propuestas. Propuestas para quienes están cansados de Milei, pero están seguros de que repetir las frustraciones del pasado y confiar en el PJ no es la solución a la situación que estamos pasando.
En ese sentido, este 26 de octubre es con la izquierda, porque apostamos a impulsar el fortalecimiento, en Entre Ríos y en todo el país, del Frente de Izquierda Unidad, y también de una alternativa que tiene propuestas para salir de esta crisis brutal a la cual nos han traído.
Creemos que frente a una elección que probablemente esté marcada por el abstencionismo, por esa forma de expresar rechazo a las políticas de ajuste y represivas de Milei, y también rechazo a una política tradicional que está más preocupada por ver cómo resuelve los problemas de los sectores más ricos y multimillonarios que en resolver el problema de la educación, la salud pública, los salarios y las jubilaciones, existe la posibilidad de que haya un gran descontento que se exprese por la negativa de no ir a votar.
A todas las personas que todavía pueden escuchar nuestro mensaje y que están dudando qué hacer el próximo domingo, las invitamos a que castiguen al gobierno con un voto. Que lo castiguen de manera positiva, fortaleciendo a quienes siempre estamos en la lucha, que bajo ninguna circunstancia vamos a dejar de lado nuestros principios y que vamos a estar siempre en el mismo lugar: defendiendo los derechos de los trabajadores, de la juventud, de los jubilados, de las mujeres y de las disidencias.
– Más allá de las elecciones y del resultado, ¿cómo ves la Argentina que se viene, con un presidente debilitado y una economía que no deja de castigar a los trabajadores?
– Nosotros creemos que el gobierno de Milei está terminado y que, en ese marco, Milei no puede seguir gobernando. De hecho, las últimas acciones que ha hecho, dignas de un monarca, como no aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, la Ley de Emergencia en Discapacidad o la Ley de Emergencia Pediátrica, muestran esos manotazos ahogados que se suman, además, a este intento desesperado de un supuesto “salvataje” de Donald Trump y de Estados Unidos, alineándose con sectores como el genocida Netanyahu en términos internacionales.
Esto muestra claramente la debilidad de un gobierno que no supo resolver la macroeconomía y que intentó hacerlo mediante un esquema económico tradicional: aplicar un ajuste brutal sobre los bolsillos y sobre la vida del pueblo trabajador.
Hay un descontento generalizado con el gobierno, pero además hay una realidad de crisis que se vive cotidianamente por parte del pueblo trabajador, al que no le alcanza el salario ni para subsistir.
En ese marco, creemos que vamos a ir a una espiral de mayor profundización de la crisis, donde el gobierno, que probablemente salga derrotado en las próximas elecciones, va a tener una dificultad muy grande para poder responder en términos políticos, ni hablar en términos económicos, a la situación crítica a la cual nos ha llevado.
Por eso creemos que, más que nunca, hay que organizarnos desde abajo para no solamente resistir el ajuste, sino también para tirar por tierra cualquier intento del Gobierno nacional de avanzar con reformas estructurales como la reforma laboral y la reforma jubilatoria.
Hoy más que nunca hay que fortalecer, en las calles, en el Congreso y en todos lados, a las alternativas políticas que tenemos un plan distinto. Un plan que empieza con el no pago al FMI, sin ningún acuerdo con el gobierno imperialista de Donald Trump, con medidas económicas que cambien la lógica productiva de nuestro país.
Eso implica impuestos permanentes y progresivos a las grandes fortunas, una reforma agraria y agroecológica que permita que la tierra quede en manos de quien la trabaja y no de las corporaciones, un aumento generalizado de salarios y jubilaciones, presupuesto real para salud y educación y, fundamentalmente, la defensa de la soberanía nacional, algo que hoy también está en crisis.
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