Murió el papa Francisco, el argentino que reformó la Iglesia Católica

El Sumo Pontífice falleció este lunes a los 88 años en la residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano. Su vida estuvo marcada por el compromiso con los pobres, las reformas en la Iglesia y una cercanía inusual con la gente.

Conmoción mundial por el fallecimiento del papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio, el primer papa latinoamericano, murió este lunes a las 7:35 (hora local del Vaticano, 2:35 hora argentina) en su residencia de la Casa Santa Marta, según confirmó el cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrel a través de un video oficial. Tenía 88 años.

«Con profundo dolor tengo que anunciar que el papa Francisco ha muerto. El obispo de Roma ha vuelto a la casa del Padre», expresó Farrel. La noticia fue recibida con tristeza tanto en el mundo religioso como en la esfera política y social, especialmente en su país natal, Argentina, donde su figura trascendió ampliamente el ámbito eclesiástico.

El Papa había estado convaleciente tras varios episodios de salud complicados, incluida una prolongada internación de 38 días en el hospital Gemelli de Roma por una doble neumonía. A pesar de su delicado estado, el domingo pasado apareció en el balcón de la Basílica de San Pedro para impartir la bendición pascual, en lo que terminó siendo su última aparición pública.

Una vida al servicio de la fe y de los más humildes

Nacido el 17 de diciembre de 1936 en el barrio de Flores, en Buenos Aires, Francisco fue el mayor de cinco hermanos en una familia de inmigrantes italianos. Fue ordenado sacerdote en 1969 y tuvo una extensa carrera dentro de la Compañía de Jesús, llegando a ser superior provincial en Argentina entre 1973 y 1979. Posteriormente, ocupó cargos claves en la formación eclesiástica y fue designado obispo auxiliar de Buenos Aires en 1992, hasta asumir como arzobispo titular en 1998.

Desde allí, su liderazgo pastoral y perfil austero lo convirtieron en una figura reconocida dentro de la Iglesia. Fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante seis años, y su trabajo con los sectores más vulnerables fue una constante en su vida religiosa.

El 13 de marzo de 2013, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI, Bergoglio fue elegido papa y adoptó el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís. Su elección marcó un antes y un después: fue el primer papa jesuita, el primero oriundo de América y el primer latinoamericano en liderar la Iglesia católica

¡Hagan Lío! El grito que desafió a una generación en Río de Janeiro

Corría el año 2013 y más de tres millones de jóvenes se congregaban en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para vivir la Jornada Mundial de la Juventud. Allí, el Papa Francisco —recién asumido como el primer pontífice latinoamericano— lanzó una frase que quedó grabada en la historia: “¡Hagan lío!”.

Con esas palabras, el Papa desafió a los jóvenes católicos del mundo a salir de la comodidad, a involucrarse en los problemas sociales, y a transformar la realidad desde el compromiso y la fe. “Quiero lío en las diócesis. Quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle”, dijo Francisco ante un auditorio conmovido y expectante.

Un pontificado de apertura, reformas y cercanía

Durante su papado, Francisco fue una figura central en el impulso de reformas estructurales dentro de la curia romana, promovió el diálogo interreligioso y puso en el centro de su mensaje a los marginados y al cuidado del medio ambiente. Encíclicas como Laudato Si’ y Fratelli Tutti reflejaron su visión de una Iglesia comprometida con la justicia social y el planeta.

También se destacó por su estilo sencillo, renunciando a muchos de los privilegios tradicionales del cargo, y por mantener un contacto directo con los fieles. Incluso en los últimos meses, afectados por problemas de salud, continuó realizando gestos que reflejaban su compromiso pastoral.

Amante del tango, lector apasionado y ferviente hincha de San Lorenzo, Francisco deja una huella imborrable no sólo en la historia de la Iglesia Católica, sino también en millones de personas alrededor del mundo.

En Argentina, su país natal, se decretarán días de duelo oficial. Desde la Santa Sede se anunciará en las próximas horas el cronograma de las exequias, que se desarrollarán en la Basílica de San Pedro.

El mundo despide a un papa distinto, que habló de misericordia, abrazó a los descartados y caminó, hasta sus últimos días, al lado de los más humildes.

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