Calistenia, una comunidad que crece entre barras y amistades

La práctica de calistenia que se desarrolla en el Predio Multieventos de Concepción del Uruguay se convirtió en un espacio de entrenamiento e integración para personas de distintas edades y niveles. Sebastián Piccini, uno de sus instructores, contó a La Calle cómo se consolidó la actividad y cómo el grupo pasó de unas diez personas a una comunidad cada vez más numerosa.

Piccini lleva alrededor de cinco años practicando calistenia. Su acercamiento comenzó cuando pasaba por el Multieventos y observaba a un grupo de jóvenes entrenando en las barras. Se acercó por curiosidad, comenzó a tomar clases y luego continuó entrenando por su cuenta. Hace aproximadamente un año y medio decidió profundizar su formación mediante cursos y capacitaciones.

La calistenia utiliza el propio peso corporal para desarrollar fuerza, movilidad y control corporal. Según explicó el instructor, no se trata solamente de realizar movimientos avanzados o trucos sobre las barras: ejercicios tan básicos como una flexión de brazos también forman parte de esta disciplina.

Una de sus características es que puede adaptarse a diferentes edades y niveles físicos. Piccini señaló que no es necesario contar con una preparación previa para comenzar, ya que existen progresiones para quienes parten desde cero, así como ejercicios destinados a personas con mayor experiencia.

El crecimiento de la actividad también se refleja en la cantidad de personas que concurren al Multieventos. Piccini recordó que cuando comenzó a dar clases eran alrededor de diez integrantes. Con el tiempo se sumaron nuevos participantes y otros instructores, al punto de que en determinados horarios las estructuras disponibles llegan a concentrar a una gran cantidad de personas.

La integración aparece como uno de los aspectos que más destaca el instructor. Según contó, quienes llegan sin conocer los ejercicios suelen encontrar a alguien dispuesto a explicarles una técnica, darles un consejo o acompañarlos durante el entrenamiento. La actividad reúne principalmente a jóvenes, aunque también participan personas de otras edades.

Piccini explicó que tampoco es necesario contar con una determinada condición física para comenzar. Los ejercicios pueden modificarse según las posibilidades de cada persona y el entrenamiento avanza mediante distintas progresiones. Para quienes recién empiezan, el objetivo inicial es construir una base de fuerza antes de avanzar hacia movimientos más complejos.

La disciplina también tiene diferentes ramas. Entre ellas mencionó el Freestyle, con movimientos más acrobáticos; el Power Free, orientado a ejercicios estáticos y dinámicos de fuerza; el Streetlifting, que incorpora peso adicional a ejercicios básicos; y la Resistencia, enfocada en realizar un mayor volumen de repeticiones.

En su trabajo como instructor, Piccini explicó que las clases comienzan con un calentamiento y continúan con rutinas adaptadas al nivel de cada participante. La constancia y la disciplina son dos elementos centrales para observar avances, aunque cada persona desarrolla su entrenamiento de acuerdo con sus posibilidades y objetivos.

Entre los beneficios, mencionó el desarrollo de fuerza funcional, la mejora de la postura, la flexibilidad, la coordinación y la agilidad. También destacó la conexión entre cuerpo y mente, debido a la cantidad de grupos musculares que intervienen en los ejercicios y a la necesidad de controlar los movimientos.

Según su experiencia, los cambios pueden observarse en poco tiempo cuando existe continuidad. Contó que algunos alumnos comenzaron sin poder realizar una dominada y luego consiguieron completar varias repeticiones. Esa evolución, sostuvo, también genera sorpresa entre personas adultas que descubren capacidades físicas que desconocían.

El objetivo del grupo es continuar creciendo y mantener el carácter abierto de la comunidad. Para Piccini, quienes entrenan no solamente comparten una actividad física, sino también el acompañamiento y el aprendizaje entre pares.

En ese marco, el movimiento Wave realizó una donación de nuevas barras para el Predio Multieventos. Las estructuras fueron incorporadas al espacio existente y se realizó una actividad de inauguración que incluyó una exhibición y sorteos. La propuesta también buscó acercar a quienes todavía no conocen la disciplina para que pudieran consultar, observar los ejercicios y conocer cómo funciona la comunidad.

Si valorás nuestro trabajo periodístico independiente, podés colaborar con $1.000 para impulsar este proyecto en el siguiente enlace: https://ojourbano.com.ar/impulsa-este-proyecto/

Te puede interesar:

Lo último:

Scroll hacia arriba