Comenzó la temporada de calor más fuerte y con ello el riesgo para la salud pública.
Por: Mario Bonnot
Las temperaturas elevadas y la humedad en una ciudad costera como la nuestra generan complicaciones que afectan a sectores de la población uruguayense y es por esto que se hace imperativo tomar recomendaciones para evitar males mayores.
Una ola de calor atraviesa la región y se extenderá por varios días más, con posibles lluvias el martes pero volviendo a temperaturas elevadas que significan un riesgo fisiológico para cualquier persona más allá de los grupos comunes de riesgo como chicos pequeños y adultos mayores.
Por eso se hace indispensable reconocer el índice de calor, esa escala que combina la temperatura y la humedad para reflejar el impacto real del calor sobre el cuerpo humano, donde los riesgos para la salud comienzan a partir de los 32° pudiendo generar síntomas de mareos, dolor de cabeza, sudoración excesiva, fatiga, debilidad muscular, calambres y náuseas. Si estos signos no se atienden a tiempo, pueden evolucionar hacia un golpe de calor.
La primera condición
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las olas de calor están asociadas a incrementos súbitos de mortalidad y morbilidad, principalmente en los sectores más vulnerables como personas mayores y niños pequeños.
La extrema precaución se tiene que dar desde los 32℃ sabiendo que valores superiores a 38℃ representan un peligro alto donde cualquier persona puede desarrollar inconvenientes de salud en muy poco tiempo. Es por eso que la principal recomendación es la de evitar la exposición durante las horas de máxima insolación cuando el calor suele alcanzar su pico crítico entre las 11 de la mañana y las 17.
Evadir ese rango horario será disminuir el riesgo de un golpe que genere síntomas de confusión, dificultades en el habla, ausencia de sudoración, piel seca y caliente, latidos cardíacos acelerados, vómitos y pérdida de conciencia. Una emergencia médica que puede desencadenar consecuencias fatales si no se actúa de inmediato y que afecta principalmente a los adultos mayores, a quienes sufren afecciones cardíacas o pulmonares, las mujeres embarazadas y los recién nacidos, sobre los que se deben tomar precauciones adicionales.
Otras recomendaciones
Ambientes climatizados o bien ventilados, evitar actividades físicas intensas y monitorear cualquier síntoma temprano de malestar son bases para algo aún más fundamental: permanecer hidratado. La estrategia más eficaz para mitigar los efectos del calor es beber agua frecuentemente, incluso si no se tiene sed, y evitar el consumo de bebidas alcohólicas o con cafeína, que aumentan la deshidratación. La elección de ropa ligera, cómoda y de colores claros, junto con el uso de sombreros de ala ancha y gafas de sol, ayuda a reducir la exposición y a mantener la temperatura corporal más estable.
Otra recomendación sana es el uso de protector solar dado que las quemaduras solares dificultan la capacidad de la piel para enfriarse. Buscar sombra en el exterior, emplear toallas húmedas o atomizadores para refrescarse y controlar las actividades y el ejercicio físico en los horarios más calurosos también son recomendaciones clave.
Cómo actuar ante un golpe de calor
Confusión, habla incoherente, pulso acelerado, ausencia de sudor, piel caliente, náuseas, vómitos o pérdida de conciencia suelen ser los síntomas de una persona que atraviesa un golpe de calor. Buscar atención médica de inmediato es la única vía, avanzando mientras tanto en trasladar a quien padece el cuadro a un espacio fresco y ventilado, retirarle el exceso de ropa si tuviese y aplicar paños húmedos sobre su piel. En ningún caso debe intentarse ofrecer líquidos a alguien en estado de inconsciencia.
Alimentos que ayudan a la hidratación
La hidratación del cuerpo es el arma fundamental para dar pelea a la ola de calor. Pero más allá del agua, también existen alimentos que proporcionan líquidos que permiten mantener el nivel hídrico del cuerpo de forma adecuada.
Son las frutas y verduras hidratantes, que contienen agua y nutrientes importantes para ayudar en mantener el cuerpo hidratado. Pepino, uvas, tomate, sandía, zapallito, naranja, frutilla, apio, kiwi y morrones, en ese orden, son los alimentos no procesados que mayor cantidad de agua contienen y que pueden ser vitales en esta época del año.
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