Este 3 de junio se conmemora el movimiento “Ni Una Menos”, nacido en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente asesinada por su pareja. Desde entonces, esta fecha se convirtió en un llamado colectivo a visibilizar la violencia de género en todas sus formas. A nueve años de aquella primera marcha, los números siguen estremeciendo: durante 2024, en Argentina se contabilizaron 247 víctimas letales de violencia de género, según datos del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina.
En Entre Ríos, la estadística no es ajena a esa realidad. Durante el año pasado, se registraron 7 causas judiciales por femicidios directos, con un total de 7 víctimas: seis mujeres cis y una mujer trans/travesti. La tasa de femicidios en la provincia fue de 0,96 por cada 100.000 mujeres, lo que equivale a una víctima cada 104.215 entrerrianas. El promedio de edad de las víctimas fue de 46,4 años y todas eran de nacionalidad argentina.
Los datos también revelan que en la mayoría de los casos existía un vínculo previo entre la víctima y el agresor: tres eran parejas, una era ex pareja y dos casos correspondían a conocidos. Solo en un caso el femicida era un desconocido y en otro no se pudo identificar al responsable. En dos situaciones hubo convivencia. La conducta posterior de los agresores fue diversa: uno se suicidó, otros se dieron a la fuga —en algunos casos llevándose dinero o intentando ocultar pruebas— y uno incluso intentó simular un robo.
En al menos dos casos, las víctimas habían denunciado violencia de género antes del crimen: una tenía medidas de protección vigentes y otra las había tenido, pero se encontraban vencidas. Los agresores, siete identificados, tenían un promedio de edad de 40,4 años y eran todos argentinos. Un dato alarmante: en cuatro de los hechos hubo niñas y niños huérfanos, potenciales beneficiarios de la Ley Brisa, que otorga una reparación económica a hijos e hijas de víctimas de femicidio.
Los contextos en los que se dieron los crímenes también son clave para comprender la complejidad del fenómeno: cuatro ocurrieron en el marco de violencia doméstica, uno en situación de violencia sexual, otro vinculado a redes criminales y tres en contexto de robo —uno de ellos con violencia excesiva. La violencia ejercida incluyó golpes, estrangulamiento, armas blancas, fuego e incluso veneno. En uno de los casos, no se pudo determinar el medio utilizado.
En cuanto a los lugares donde ocurrieron los femicidios en Entre Ríos, tres fueron en la vivienda de la víctima, dos en una casa compartida con el agresor, uno en el domicilio del victimario y otro dentro de un vehículo. En cuanto a la distribución temporal, cinco de los siete femicidios se produjeron en el segundo trimestre de 2024, lo que marca un pico preocupante en ese período. Al cierre del año, seis causas seguían en etapa de investigación y una había sido archivada.
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