Los pronósticos climáticos para la segunda mitad de 2026 encendieron la preocupación en el sector agropecuario de Entre Ríos, especialmente en las zonas de islas y humedales. Ante la posibilidad de un El Niño muy fuerte entre octubre y diciembre, productores ganaderos ya comenzaron a organizar el traslado de 492.000 cabezas de ganado hacia campos más seguros con el objetivo de evitar pérdidas si se concreta una crecida importante.
Los informes del Centro de Predicciones de la Agencia Climática de Estados Unidos (CPC-NOAA) muestran un aumento progresivo de las probabilidades de un evento extremo. Para el trimestre octubre-diciembre, el organismo estima un 81% de probabilidad de un El Niño muy fuerte, con características que podrían ubicarlo entre los más intensos registrados desde 1950.
La situación genera especial inquietud en el sur de la provincia. José Luis Peter, productor de Villa Paranacito, señaló que el desafío pasa por anticiparse al ascenso de las aguas. «Más que preocuparnos, debemos ocuparnos de una crecida que, según los especialistas, va a golpear en toda la zona de islas», expresó.
Peter explicó que en el departamento Islas del Ibicuy, donde se concentra la mayor cantidad de hacienda en áreas inundables, ya se analiza cómo retirar y reubicar 264.182 animales. También advirtió que la infraestructura disponible es insuficiente para una evacuación de gran escala.
Entre las principales dificultades mencionó que actualmente existe un solo barco con capacidad para trasladar ganado en Villa Paranacito. A ello se suman la falta de corrales de transferencia, la necesidad de construir un embarcadero y el riesgo de que los caminos terrestres queden anegados durante las lluvias previstas para fin de año.
El rodeo ubicado en islas y zonas bajas se distribuye principalmente en Islas del Ibicuy, Victoria, Diamante, Gualeguay, La Paz y Paraná, donde se contabilizan las 492.000 cabezas que podrían verse afectadas por una eventual inundación. Paralelamente, aumentaron las consultas para alquilar campos altos, aunque la disponibilidad de esas superficies es limitada.
A este escenario se agrega una dificultad sanitaria: el traslado hacia el norte de Entre Ríos encuentra restricciones por la presencia de garrapata, lo que reduce las alternativas de relocalización. Las entidades rurales buscan evitar situaciones como las registradas en las inundaciones de 1982/83, 1998 y 2016, cuando las evacuaciones de emergencia obligaron a vender hacienda en condiciones desfavorables. La expectativa del sector es que la información meteorológica disponible permita esta vez planificar con mayor anticipación.
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