Goyo Nadal asume un nuevo rol en la Iglesia y apuesta a una evangelización más cercana

El padre Gregorio “Goyo” Nadal asumió en los últimos días como Delegado Episcopal para la Evangelización en la diócesis de Gualeguaychú, en una designación que se concretó en Entre Ríos y que involucra al sacerdote uruguayense en una nueva responsabilidad pastoral, mientras continúa al frente de la Basílica de la Inmaculada Concepción de Concepción del Uruguay.

El sacerdote nació y se crió en Concepción del Uruguay, donde inició su camino vocacional y construyó un fuerte vínculo con la comunidad local. Nadal se formó y desarrolló su tarea pastoral en distintos ámbitos del país y del exterior, y regresó a su ciudad con una experiencia amplia que hoy lo posiciona como una de las voces más escuchadas de la Iglesia local, tanto dentro como fuera del ámbito parroquial.

En diálogo con la redacción, Nadal explicó que el nuevo servicio tiene como eje acompañar a las comunidades en un proceso de revisión de prácticas, lenguajes y miradas pastorales. El sacerdote sostuvo que la misión no pasa por sumar actividades ni por imponer estructuras nuevas, sino por ayudar a que la vida cotidiana de la Iglesia se viva desde una clave misionera, con escucha y presencia real en la vida de las personas.

El Delegado Episcopal señaló que su rol principal será animar procesos de discernimiento y generar espacios donde las comunidades puedan mirarse a sí mismas. Nadal remarcó que la tarea apunta a revisar estilos pastorales, prioridades y modos de comunicar el mensaje, con una fuerte centralidad en la experiencia concreta de la gente y no en decisiones administrativas.

Sobre la comisión diocesana que deberá conformar, el sacerdote adelantó que imagina un equipo integrado por personas con experiencia comunitaria y capacidad de escucha. Nadal indicó que el objetivo del grupo no será producir documentos ni actividades, sino acompañar procesos y ayudar a leer la realidad con profundidad, para que lo habitual tenga una verdadera impronta misionera.

El nuevo servicio, según explicó, no implica un alejamiento de su tarea cotidiana en Concepción del Uruguay. Nadal continuará como párroco de la Basílica, además de su función como Secretario del Consejo Presbiteral y miembro del Equipo Diocesano de Formación Permanente del Clero, y afirmó que es justamente esa vida en territorio la que le da sentido a la misión encomendada.

El sacerdote reconoció que uno de los principales desafíos personales será cuidar la escucha y evitar el activismo. Nadal planteó que evangelizar no siempre significa hacer más, sino saber estar, acompañar procesos lentos y respetar los tiempos, en un contexto social y eclesial marcado por búsquedas profundas y preguntas complejas.

Cuando la fe también se escribe en pantalla

El vínculo del padre Goyo con las redes sociales ocupó un lugar central en la conversación. Nadal explicó que las plataformas digitales forman parte de su tarea pastoral como una prolongación del encuentro, ya que allí la gente expresa preguntas, dolores y búsquedas que muchas veces no logra manifestar en otros ámbitos.

El sacerdote recordó que durante la pandemia comenzó a transmitir celebraciones y mensajes a través de Instagram, una experiencia que lo puso en contacto con personas de distintos lugares y realidades. Nadal señaló que ese intercambio le permitió conocer historias de duelos, crisis y búsquedas de sentido, y comprender que detrás de cada pantalla hay una vida concreta que necesita ser escuchada.

Esa vivencia, según contó, dio origen al libro Cómo ser cristianos en las redes sociales y a otras publicaciones de espiritualidad. Nadal destacó que las redes no reemplazan la comunidad ni los sacramentos, pero pueden preparar el camino y abrir espacios de cercanía, consuelo y acompañamiento.

El Delegado Episcopal advirtió también sobre la necesidad de no idealizar el mundo digital. Nadal afirmó que las redes son una herramienta valiosa para acercar la fe, pero no un fin en sí mismas, y subrayó que el corazón de la evangelización sigue siendo el encuentro humano, la cercanía real y la escucha respetuosa.

Finalmente, el sacerdote expresó su convicción de que las redes pueden convertirse en un verdadero espacio de fe y acompañamiento. Nadal sostuvo que una palabra sencilla compartida en el momento justo puede abrir una puerta para quienes atraviesan situaciones difíciles, y remarcó que la presencia de la Iglesia en esos ámbitos debe ser humana, cercana y sin moralizar.

Si valorás nuestro trabajo periodístico independiente, podés colaborar con $1.000 para impulsar este proyecto en el siguiente enlace: https://ojourbano.com.ar/impulsa-este-proyecto/

Te puede interesar:

Lo último:

Scroll hacia arriba