El Gobierno de Entre Ríos presentó la inteligencia artificial “ORI”, una herramienta digital orientada a la salud mental que funciona como asistente virtual dentro de la plataforma “Mi Entre Ríos”, con participación de funcionarios provinciales; sin embargo, el anuncio derivó en un fuerte rechazo de colegios profesionales, universidades, gremios y especialistas que cuestionaron tanto su implementación como su alcance.
La iniciativa oficial propone un chatbot conversacional destinado a brindar orientación a familias, docentes y adultos responsables frente a problemáticas que atraviesan a adolescentes, como depresión, bullying, grooming o conductas suicidas. Según explicaron desde el Gobierno, ORI permite detectar señales tempranas de malestar emocional a través de un sistema automatizado de respuestas y ofrece una guía inicial de acción. En casos de mayor complejidad, la herramienta deriva a dispositivos de atención humana, como líneas de emergencia.
Desde el oficialismo destacaron que se trata de una innovación tecnológica pionera en América Latina y aclararon que no reemplaza a profesionales de la salud mental, sino que busca funcionar como complemento preventivo en un contexto donde muchas familias y docentes no saben cómo actuar ante determinadas situaciones.

Cómo funciona ORI y cuáles son sus objetivos
El desarrollo de ORI estuvo a cargo de distintas áreas del Estado provincial con el respaldo del Consejo Federal de Inversiones y fue entrenado con protocolos institucionales adaptados a la realidad entrerriana. La herramienta cuenta con dos versiones: ORI Familias, dirigida a padres, madres y referentes afectivos, y ORI Docentes, orientada a equipos educativos.
En ambos casos, el objetivo es ofrecer información clara, pautas de actuación y acompañamiento inicial sin intervenir directamente sobre los adolescentes ni reemplazar la intervención profesional. Desde el Gobierno sostienen que este tipo de herramientas puede mejorar el acceso a la orientación y fortalecer la prevención, especialmente en contextos donde el sistema de salud mental presenta dificultades de cobertura.

Rechazo de profesionales y advertencias sobre deshumanización
Tras la presentación, el Colegio de Psicólogos de Entre Ríos manifestó su sorpresa y preocupación al señalar que no fue convocado a participar en el diseño de la herramienta. Desde la entidad remarcaron que la salud mental requiere un abordaje interdisciplinario basado en el vínculo terapéutico, la escucha activa y la empatía, aspectos que consideran imposibles de replicar mediante una inteligencia artificial.
En ese sentido, advirtieron que, si bien las herramientas tecnológicas pueden ser útiles como complemento, presentan limitaciones importantes en la comprensión emocional, la contención subjetiva y la toma de decisiones clínicas. El posicionamiento fue respaldado por la Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina, que pidió revisar la iniciativa y abrir el debate a nivel nacional.
A estos cuestionamientos se sumaron voces del ámbito académico, como la Facultad de Humanidades de la UADER, desde donde plantearon que una herramienta de estas características no puede desarrollarse sin la participación de universidades y organismos especializados. Además, expresaron dudas sobre el manejo de datos sensibles, la confidencialidad y los marcos regulatorios que sostienen el funcionamiento de la aplicación.
Debate abierto en un contexto crítico de salud mental
La implementación de ORI también fue cuestionada por gremios y asociaciones profesionales, que advirtieron sobre el riesgo de “deshumanización” en la atención y señalaron que este tipo de medidas puede funcionar como un “parche tecnológico” frente a problemas estructurales del sistema de salud mental.
En ese marco, el debate excede a la herramienta en sí y pone en discusión el rol de la tecnología en áreas sensibles. Mientras el Gobierno sostiene que la inteligencia artificial puede mejorar la prevención y ampliar el acceso a la información, profesionales y académicos insisten en que no puede sustituir el trabajo clínico ni reemplazar políticas públicas integrales.
La polémica se da además en un escenario complejo para la provincia, con indicadores preocupantes en salud mental, especialmente entre jóvenes. En ese contexto, la aparición de ORI no solo generó expectativas desde el ámbito oficial, sino también un fuerte rechazo en sectores que reclaman mayor inversión, más equipos profesionales y una presencia estatal más sólida en el territorio.
Si valorás nuestro trabajo periodístico independiente, podés colaborar con $1.000 para impulsar este proyecto en el siguiente enlace: https://ojourbano.com.ar/impulsa-este-proyecto/
