El concejal y economista Pablo Presas aseguró que el problema no es técnico sino de coordinación y liderazgo. Planteó la necesidad de educación, control y profesionalización para mejorar la gestión de residuos en la ciudad.
La gestión de residuos en Concepción del Uruguay volvió al centro del debate tras un análisis realizado por el concejal y economista Pablo Presas, quien participó de un encuentro con vecinos y profesionales organizado por Agenda CdelU. Allí se abordó la problemática actual del sistema y se coincidió en un diagnóstico contundente: las dificultades no responden a cuestiones técnicas, sino a problemas de gestión.
Un sistema que existe, pero no se aplica correctamente
Presas explicó que la ciudad cuenta con herramientas normativas y conocimientos suficientes para implementar un sistema eficiente de tratamiento de residuos, pero remarcó que el desafío está en la ejecución. En ese sentido, hizo referencia al modelo de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), que contempla desde la separación en origen hasta la disposición final segura, pasando por recolección diferenciada, transporte y reciclado.
El concejal señaló que cada etapa del sistema depende de la anterior, por lo que una falla inicial —como la falta de separación domiciliaria— impacta en toda la cadena. Además, advirtió que una gestión deficiente no solo afecta el ambiente, sino también la salud pública y las finanzas municipales.
Educación y participación: la base del cambio cultural
En ese marco, destacó el rol clave de la educación ambiental. Durante el encuentro, se compartieron experiencias locales como las del Jardín BUMPI y el Colegio Belgrano, donde se promueven prácticas de reciclado desde edades tempranas. Para Presas, estas iniciativas permiten construir hábitos sostenibles y deben ser acompañadas y replicadas a mayor escala.
Otro punto central del análisis fue el costo económico del sistema. Según estimaciones técnicas, en ciudades de características similares se generan entre 0,7 y 1 kilo de residuos por habitante por día, lo que ubica a Concepción del Uruguay en alrededor de 90 toneladas diarias. Esto representa más de 30.000 toneladas anuales.
Costos millonarios y una oportunidad que se pierde
El costo de gestión, considerando recolección, transporte y tratamiento, podría alcanzar entre 2.500 y 4.500 millones de pesos por año. Sin embargo, el edil advirtió que la ciudad carece de un sistema preciso de medición, lo que dificulta el control y la planificación.
A su vez, planteó que existe una oportunidad económica desaprovechada. Si se recuperara apenas el 20% de los residuos generados, se podrían reciclar unas 6.000 toneladas anuales, lo que implicaría ingresos por cientos de millones de pesos que hoy se pierden.
En cuanto al rol del Estado, Presas fue claro: la responsabilidad es indelegable. Señaló que el municipio debe planificar, controlar y coordinar el sistema, incluso cuando existen empresas concesionarias. La falta de control, advirtió, puede derivar en contaminación, riesgos sanitarios y costos futuros más elevados.
El concejal también apuntó a la falta de continuidad en las políticas públicas y a la debilidad en la implementación. “Sabemos qué hacer, pero no lo hacemos”, sintetizó, al tiempo que remarcó que contar con infraestructura no alcanza sin una gestión eficiente.
Como respuesta a esta situación, presentó un proyecto de ordenanza que propone la designación de un responsable técnico GIRSU. El objetivo es garantizar seguimiento permanente, control de procesos y articulación entre los distintos actores involucrados.
Presas concluyó que la gestión de residuos es una política pública clave que requiere compromiso colectivo, pero también liderazgo claro. En ese sentido, sostuvo que mejorar el sistema no es una opción, sino una necesidad urgente para evitar consecuencias ambientales y económicas a futuro.
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