El consumo en los supermercados de Entre Ríos continúa mostrando signos de debilidad, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborado con datos de abril de 2026. El trabajo indica que las ventas acumulan una caída del 26,6 por ciento respecto de 2023 y atribuye gran parte de ese retroceso a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios registrados.
El estudio toma como base la Encuesta de Supermercados del Instituto Nacional de Estadística y Censos y la información salarial del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial. En la provincia fueron relevadas 104 sucursales de grandes cadenas comerciales, utilizadas para medir la evolución del consumo formal.
Entre enero y abril de este año, las ventas retrocedieron 6 por ciento frente al mismo período de 2025. Sin embargo, el dato que más preocupa surge de la comparación con años anteriores: el consumo cayó 26,6 por ciento respecto de 2023 y 16,6 por ciento frente a 2022, lo que refleja una tendencia sostenida y no un fenómeno estacional.
En términos monetarios, el informe estima que los supermercados entrerrianos facturaron 75.754 millones de pesos menos que en el primer cuatrimestre de 2023, medidos a valores constantes de abril de 2026. Solo durante abril, las ventas fueron 18.421 millones de pesos inferiores a las registradas tres años atrás.
El relevamiento también identifica qué productos fueron los más afectados por la retracción del consumo. Las bebidas encabezaron las caídas, seguidas por artículos de limpieza y perfumería, rotisería, carnes y productos de almacén. En contraste, verdulería y frutería fue el único rubro que logró superar los niveles de ventas registrados en 2023.
Para CEPA, la explicación está vinculada con la evolución de los ingresos. El informe sostiene que los salarios registrados del sector privado todavía no recuperan el poder de compra perdido desde noviembre de 2023, incluso cuando se observó una mejora parcial durante 2025.
La entidad también calculó cuánto dejó de percibir cada trabajador registrado en la provincia. Según la metodología utilizada, la pérdida acumulada oscila entre 1,4 y 4,6 millones de pesos por empleado, dependiendo del índice de inflación empleado para la medición.
El informe concluye que la recuperación del consumo masivo en Entre Ríos dependerá de una mejora sostenida del poder adquisitivo de los salarios. Mientras eso no ocurra, sostiene CEPA, las grandes superficies comerciales de la provincia continuarán vendiendo por debajo de los niveles registrados antes del inicio del actual ciclo económico.
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