¿Urquiza y Sarmiento compartiendo un helado? La historia que sorprendió en La Noche de las Librerías

En una sociedad donde las discusiones políticas suelen dividir familias, grupos de amigos y redes sociales, una historia contada este viernes por la noche en Concepción del Uruguay volvió a recordar que la Argentina siempre convivió con diferencias fuertes. La anécdota apareció durante la charla que brindó el divulgador histórico Daniel Balmaceda en La Noche de las Librerías, frente a una multitud reunida sobre calle España, y terminó con una imagen difícil de imaginar: Justo José de Urquiza y Domingo Faustino Sarmiento, dos rivales políticos de peso, compartiendo un helado en pleno verano entrerriano.

La escena apareció entre relatos, datos históricos y momentos de humor durante una nueva edición de La Noche de las Librerías, que convirtió nuevamente a distintos espacios de la ciudad en un gran punto de encuentro cultural a cielo abierto. Lectores, escritores, periodistas y vecinos recorrieron propuestas distribuidas en diferentes puntos de Concepción del Uruguay, pero una de las actividades con mayor convocatoria se desarrolló frente a Librerías Congreso y Proa.

La cuadra quedó colmada de personas que siguieron cada relato de Balmaceda. Una vez finalizada la charla, el escritor permaneció varios minutos junto al público, firmando libros y conversando con lectores de distintas edades.

Ya durante una entrevista posterior, y mientras repasaba su vínculo con Concepción del Uruguay y el peso histórico de la ciudad dentro de la historia argentina, apareció una historia que captó la atención de muchos.

“El 3 de febrero de 1870 llegó el presidente de la Nación a visitar a Urquiza: Sarmiento y Urquiza, dos enemigos políticos”, contó.

La frase no necesitó demasiada explicación. Dos figuras centrales de la historia argentina, con posiciones enfrentadas y fuertes diferencias, coincidían en una época donde los desacuerdos también eran profundos.

Pero el detalle llegó después.

Días antes del encuentro, Urquiza le escribió a uno de sus yernos para pedirle prestada una máquina para hacer helados. El motivo era simple: sabía que Sarmiento era fanático del helado.

Los documentos históricos registran el pedido y el envío de la máquina. El resto forma parte de una reconstrucción basada en ese contexto, pero la imagen queda instalada casi automáticamente.

Un día de calor, en febrero de 1870, dos hombres enfrentados por ideas, proyectos y disputas políticas sentados compartiendo un heladito.

Quizás ahí aparezca una de esas pequeñas escenas que la historia deja escondidas entre cartas y archivos. Porque muchas veces las grandes discusiones quedan registradas en los libros; los gestos simples, en cambio, son los que terminan acercando a las personas.

Y en tiempos donde la palabra “grieta” aparece casi todos los días, una historia nacida en Concepción del Uruguay recordó algo que parece sencillo, pero no siempre ocurre: se puede pensar distinto y aun así sentarse en la misma mesa. Aunque sea para compartir un heladito.

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