Argentina – Egipto: La remontada que encendió a la ciudad

La clasificación de Argentina a los cuartos de final del Mundial desató una celebración que sorprendió por su magnitud en Concepción del Uruguay. Apenas terminó el agónico 3 a 2 sobre Egipto, miles de vecinos coparon Plaza Ramírez y el centro de la ciudad. Aunque el principal paseo público suele ser escenario de festejos deportivos, esta vez la convocatoria fue inusualmente masiva para tratarse de un partido de octavos de final.

Concepción del Uruguay se volcó a las calles este martes apenas finalizó el encuentro en el que la Selección argentina derrotó 3 a 2 a Egipto, dio vuelta un resultado que parecía irreversible y avanzó a los cuartos de final de la Copa del Mundo. En cuestión de minutos, la Plaza Ramírez comenzó a llenarse de familias, grupos de amigos y cientos de jóvenes que transformaron el corazón de la ciudad en una verdadera fiesta celeste y blanca.

Hubo un momento en el que la continuidad de Argentina en el Mundial parecía sentenciada. El seleccionado africano sorprendía con un planteo sólido y ya ganaba 2 a 0, gracias a los goles de Yasser Ibrahim, en el primer tiempo, y Mostafa Mohamed, en el complemento. Como si eso fuera poco, Lionel Messi había desperdiciado un penal y el reloj avanzaba sin ofrecer respuestas para el equipo dirigido por Lionel Scaloni.

Entonces llegó la jugada que cambió la historia del partido. Egipto convirtió el que parecía ser el 3 a 0, pero el árbitro fue convocado por el VAR y terminó anulando el tanto por una falta previa sobre Lisandro Martínez en el inicio de la acción. Lo que para los egipcios fue una enorme frustración, para Argentina significó un renacer. El golpe definitivo nunca llegó y la ilusión volvió a aparecer. A partir de allí comenzó a gestarse una remontada que parecía imposible, pero que terminó siendo inevitable para un seleccionado acostumbrado a escribir páginas memorables.

Con el envión anímico recuperado, Argentina se lanzó decididamente al ataque. Cristian «Cuti» Romero descontó de cabeza tras un centro de Messi. Minutos más tarde, el capitán apareció con un zurdazo para marcar el empate, y cuando el encuentro parecía encaminado al alargue, Enzo Fernández conectó otro cabezazo en tiempo de descuento para establecer el 3 a 2 definitivo. Tres goles en poco más de diez minutos para sellar una de las remontadas más impactantes de la historia del seleccionado en mundiales.

La reacción tuvo un reflejo inmediato en Concepción del Uruguay. La emoción atravesó las pantallas y llegó rápidamente a las calles. Plaza Ramírez, tradicional escenario de las celebraciones deportivas de la ciudad, comenzó a recibir una marea de camisetas argentinas, banderas, bombos y bocinazos. El clima fue creciendo minuto a minuto hasta colmar buena parte del principal paseo público.

Lo llamativo fue que no se trató de una final ni de una consagración. La plaza suele convertirse en el punto de encuentro de los hinchas cuando la Selección conquista títulos o alcanza instancias decisivas, pero pocas veces una victoria en octavos de final había movilizado a tanta gente. El dramatismo del partido, la remontada en los últimos minutos y la sensación de haber recuperado una clasificación que parecía perdida terminaron generando un festejo con clima de campeonato.

El receso por las vacaciones de invierno también ayudó a explicar la masiva presencia de adolescentes y jóvenes de entre 10 y 25 años, que fueron los primeros en llegar al centro y contagiar el entusiasmo. Los cánticos, las caravanas espontáneas, las banderas argentinas y una bandera de Entre Ríos dominaron la escena durante varios minutos, mientras automovilistas y motociclistas hacían sonar sus bocinas acompañando la celebración.

La magnitud de la convocatoria obligó además a implementar un rápido operativo de tránsito. La circulación vehicular fue interrumpida en la esquina de 9 de Julio y España, donde se improvisó un estacionamiento para motocicletas que sirvió como barrera para garantizar la seguridad de quienes participaron de los festejos.

Argentina todavía está lejos del objetivo de conquistar la cuarta Copa del Mundo. Sin embargo, la épica remontada frente a Egipto volvió a demostrar que cada vez que la Selección emociona, Plaza Ramírez se transforma en el punto de encuentro natural de los uruguayenses para compartir una misma pasión y renovar la ilusión mundialista.

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