Del casino extractivo al casino turístico: una propuesta para la ciudad

El economista y concejal Pablo Presas planteó en una nueva columna de opinión la posibilidad de transformar el modelo de explotación del casino de Concepción del Uruguay mediante un proyecto turístico de mayor escala. La propuesta contempla un hotel de categoría, gastronomía, entretenimiento, casino y un centro de convenciones, con el objetivo de atraer visitantes y generar actividad económica durante todo el año.

Presas parte de una diferencia entre dos modelos: el que denomina “casino extractivo”, basado principalmente en el gasto de los habitantes de la ciudad, y otro orientado a captar visitantes de otras localidades. Según su planteo, la diferencia está en el origen de los recursos que ingresan al circuito económico local.

El concejal sostiene que cuando el dinero destinado al juego proviene principalmente de los propios vecinos, ese gasto puede reemplazar otros consumos dentro de la economía local. En cambio, cuando los visitantes llegan desde Rosario, Buenos Aires, Santa Fe, Uruguay u otras localidades, el gasto puede distribuirse entre hoteles, restaurantes, comercios, transporte y servicios.

Como antecedente, Presas menciona a Victoria, aunque aclara que su desarrollo turístico no estuvo vinculado exclusivamente con el casino. La conexión Rosario-Victoria, inaugurada en 2003, acercó a esa ciudad a un importante mercado urbano, mientras que las inversiones en hotelería y otros servicios permitieron transformar parte de ese movimiento en estadías y actividad turística.

De acuerdo con el estudio académico citado en la columna, Victoria pasó de 259 plazas de alojamiento en 1998 a 1.251 en 2007. El período coincidió con la apertura del hotel-casino, que incorporó 75 habitaciones y el primer establecimiento de cinco estrellas de la ciudad. El proyecto también contempló capacitación y empleo local en sectores vinculados con la hotelería, la gastronomía y el entretenimiento.

Para Presas, la experiencia permite observar que el casino puede integrarse a un producto turístico más amplio cuando se articula con hotelería, gastronomía, eventos y otros atractivos. Bajo esa lógica, plantea volver a estudiar una idea que existió años atrás en Concepción del Uruguay: la construcción de un complejo hotel-casino en la Isla del Puerto, detrás de la Stella Maris.

La propuesta actual, sin embargo, amplía aquella idea. El proyecto imaginado por el concejal incluiría un hotel de primera categoría, espacios gastronómicos, entretenimiento y espectáculos, casino y un centro de convenciones destinado a recibir congresos, encuentros empresariales y eventos durante todo el año.

El turismo de reuniones ocupa un lugar central en el planteo. Presas sostiene que este segmento puede ayudar a reducir la estacionalidad y generar movimiento en distintos sectores de la economía. Según el Anuario Estadístico de Turismo de Reuniones de Argentina citado en la columna, durante 2024 se identificaron 3.641 reuniones en el país y el gasto total de sus visitantes alcanzó los 3,45 billones de pesos.

En ese contexto, considera que Concepción del Uruguay cuenta con atractivos históricos, culturales y naturales para competir en ese mercado, pero necesita infraestructura acorde. Un centro de convenciones asociado a un hotel permitiría, según su planteo, generar actividad más allá de los fines de semana largos y la temporada de verano.

La propuesta también plantea condiciones para una eventual inversión. Presas considera que deberían establecerse compromisos vinculados con empleo local, capacitación, proveedores de la región e inversión. Su argumento es que, si el Estado concede el derecho a explotar una actividad rentable como el juego, la comunidad debería recibir una contraprestación estratégica.

El proyecto tendría además un punto de discusión específico: la ubicación en la Isla del Puerto. Presas reconoce que cualquier intervención debería atravesar una evaluación ambiental independiente y rigurosa, debido a las características de la reserva natural. Plantea que el desarrollo debería adaptarse al ambiente y no modificarlo en función de las necesidades del proyecto.

En ese sentido, menciona como posibilidad un desarrollo con baja ocupación territorial que pudiera incluir recursos destinados a conservación, recuperación de sectores degradados, monitoreo ambiental, educación y puesta en valor del entorno. Sin embargo, remarca que esa compatibilidad debería demostrarse mediante estudios técnicos.

La propuesta se inscribe, además, en una discusión más amplia sobre la economía de Concepción del Uruguay. Presas sostiene que la ciudad necesita diversificar su matriz productiva y evitar la dependencia de pocos grandes empleadores. En ese escenario, menciona como posibles motores a la industria, el puerto, el conocimiento, la educación, los servicios y el turismo.

El planteo, finalmente, no apunta a ampliar la actividad del juego, sino a modificar su relación con la economía local. “No propongo más juego. Propongo cambiar la lógica del juego que ya tenemos”, sostiene Presas, y propone discutir si el casino puede convertirse en una herramienta para atraer visitantes, generar empleo y movilizar nuevas inversiones en Concepción del Uruguay.

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