El concejal y economista Pablo Presas publicó una columna de opinión en la que analizó el debate abierto en torno al CECAT en Concepción del Uruguay, luego de que el Municipio resolviera finalizar el convenio con el privado por presuntos incumplimientos y mientras la Provincia estudia trasladar allí distintas dependencias públicas. Para el edil, la discusión representa una oportunidad para repensar la planificación urbana y el modelo de desarrollo de la ciudad.
Según expuso, limitar el análisis al posible traslado de oficinas públicas implica dejar de lado el trasfondo de una historia que comenzó hace más de quince años y que, a su criterio, continúa condicionando decisiones actuales. En ese sentido, recordó que el acuerdo original incluía no solo el destino del Mercado 3 de Febrero, sino también la construcción de una nueva terminal de ómnibus y un proyecto hotelero.

Presas señaló que la oposición de vecinos e instituciones llevó a la rescisión de aquel convenio, aunque las inversiones ya iniciadas y los compromisos asumidos derivaron posteriormente en nuevos acuerdos. De ese proceso surgió la reconversión del edificio previsto para la terminal en el actual CECAT, una solución que, según planteó, fue pensada para resolver una situación puntual y terminó extendiéndose durante más de una década.
En ese marco, el concejal planteó que el interrogante central no pasa por la ubicación física de un futuro Centro Cívico, sino por los criterios utilizados para definirla. Sostuvo que un espacio de esas características debería responder a factores como la accesibilidad, el transporte, la cercanía entre organismos públicos y la comodidad de los ciudadanos, más que a la necesidad de sostener acuerdos alcanzados años atrás.
La columna también incorpora una reflexión sobre el uso de los recursos públicos. Presas consideró que resulta difícil justificar la continuidad de un esquema originado como respuesta a un conflicto antiguo mientras se reclama mayor austeridad y eficiencia en la administración estatal. En esa línea, afirmó que las soluciones transitorias no deberían convertirse en obligaciones permanentes.
Otro de los ejes del texto apunta al modelo de explotación del juego en la ciudad. El edil sostuvo que varios de los actores empresariales vinculados al conflicto original continúan presentes en esa actividad y propuso abrir un debate sobre el impacto económico que genera. Se preguntó si el esquema vigente promueve inversiones, atrae turismo o genera un efecto multiplicador sobre la economía local, o si responde a otra lógica.
Como cierre, Presas destacó el proceso de iniciativa privada en marcha para el Mercado 3 de Febrero, al considerar que representa un cambio de enfoque respecto de años anteriores. A su entender, la posibilidad de convertir ese edificio en un polo comercial, gastronómico, cultural y turístico muestra que es posible dejar atrás conflictos heredados y avanzar hacia proyectos de desarrollo. En ese contexto, propuso revisar también el futuro del CECAT, con el objetivo de evaluar si las decisiones adoptadas en el pasado siguen siendo las más convenientes para la ciudad actual.
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